Carnaval, carnaval

Carnaval, carnaval

Buenas noches! Ya va llegando una de las épocas del año que más me gustan… Carnaval!

Tiempo para poder dar rienda suelta a la imaginación en los disfraces, en el que todos nos podemos esconder detrás de una máscara y hacer cosas que de otra forma a lo mejor nos darían vergüenza, días en los que ya antiguamente se igualaban todas las clases sociales al ir disfrazados…

Seguro que a muchos de vosotros, os vienen mil imágenes a la cabeza de los Carnavales más famosos del mundo… la Samba de Brasil, las máscaras de Venecia, las reinas del Carnaval de Tenerife, las chirigotas de Cádiz… Carnavales llenos de color y alegría.

Sin embargo, existen también otros Carnavales. Más arraigados en el tiempo, en esas tradiciones antiguas… Carnavales donde se plasma lo más ancestral de nuestra cultura… Menos conocidos, pero que cada vez van pisando más y más terreno, reclamando lo que por derecho les pertenece.

Y es que Carnaval, no es algo que exista por la Iglesia Católica… no es el consuelo de disfrutar a tope antes de que llegará la temida Cuaresma… No, ya existía mucho antes. Era la fiesta del solsticio de invierno, el paso de lo antiguo a lo nuevo… tal y como plasman mil tradiciones de nuestros pueblos que gracias al esfuerzo de sus gentes, no se han perdido, y parece que cada vez más, por las administraciones y público en general, se valoran más.

Y así, es el carnaval de mi querido pueblo. Luzón. Un pueblo muy pequeño de Guadalajara, esa provincia gran olvidada… y encima mi pueblo, linda con Soria y cerca tiene Teruel, así que imaginaros lo olvidado que estaba, porque hemos dado mucha guerra, ha supuesto mucho esfuerzo, pero nuestro Carnaval cada vez va siendo más y más conocido. No sólo en Guadalajara o España, sino fuera también!

Os preguntaréis como es el Carnaval de mi pueblo, no? Pues es un carnaval que hace que vuelvas al pasado, que los miedos más irracionales se puedan hacer patentes, es un canto a lo pagano y a rituales ya desconocidos… Antiguamente duraba varios días, pero dado la poca gente que vive allí, ahora nos conformamos con hacerlo el sábado de Carnaval.

Fue hace unos años cuando se recupero esta fiesta, gracias al esfuerzo y empeño de la Asociación del pueblo, bueno, sobretodo de unas cuantas personas, que se encargaron de recuperar a nuestros queridos Diablos… de realizar los trajes y buscar todo lo necesario… Y es que el traje principal del Carnaval, no lo tiene nadie en casa, sino que pertenece a la Asociación… Normal, si se tiene en cuenta que para vestirse de Diablo hace falta una camisola negra, una falda negra (hasta ahí bien), cuatro cencerros de vaca y unos cuernos de toro!

Vestirse de Diablo no es fácil. Lo primero ponerse el traje: camisa negra y falda negra, después hay que darse bien de nívea en la cara y brazos (esto es algo que hoy en día podemos hacer, antiguamente… tardarían semanas en volver a su color original!), para poder pringarse luego bien del negro que les caracteriza toda la cara y brazos (pringue hecho a base de hollín y aceite). Hasta ahí muy fácil… después toca buscar cuatro cencerros con su respectivo cinturón y colgarlo a la cintura… Y por último lo más complicado, colocarse los cuernos en la cabeza… es algo que debe de hacer alguien que sepa muy bien hacerlo para evitar lesiones de brazos y espalda. Y ya estaría listo el Diablo, al que sólo le faltaría la dentadura de patata para poder salir corriendo por las calles del pueblo!

La fiesta tiene lugar el sábado por la tarde. Sobre las 16.30h los que van a vestirse de Diablos, más todos los que ayudan en la preparación, van a la nave que se haya acordado para prepararse… Y sobre las 17h – 17.30h, saldrán todos juntos corriendo, atronando con sus cencerros, hacia la plaza del pueblo.

AFP PHOTO / CESAR MANSOCESAR MANSO

Allí se reunirán con los otros personajes de la fiesta, las Mascaritas. Personas vestidas con la ropa tradicional de antaño y con sus caras cubiertas con un trapo blanco… Resulta curiosa la transformación que se sufre al vestirse de Mascarita, pues os aseguro que no es fácil de reconocer quién está debajo de esas sayas…

Y claro, allí los Diablos correrán detrás de todos aquellos osados que hayan ido sin tapar la cara… para tiznarles y mancharles con su peculiar hollín. Así que consejo si vais, o ir disfrazados o llevar ropa que no os importe que se manche!

Desde aquí os animo a conocer los carnavales de mi pueblo… os aseguro que quien va, vuelve! Y sino que se lo digan a todos los fotógrafos que año tras año van a vivirlo…

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