Disfrutando de mis raíces en Guadalajara

Disfrutando de mis raíces en Guadalajara

Como muchos sabéis, mis raíces son de un pequeño pueblo de esa España olvidada. En concreto de Luzón, Guadalajara, y me siento súper orgullosa de mi pueblo y su entorno. Pues he podido estar unos días disfrutando de mis raíces en Guadalajara.

Fueron unos días de relax y conexión con mis raíces en mi pueblito. Pero además de disfrutar de mi gente, de sus paisajes y de la calma… también estuve disfrutando de la Guadalajara desconocida.

Guadalajara es una provincia que muchas veces se infravalora, y os aseguro que tiene muchos sitios que visitar y admirar.

mis raíces en Guadalajara

Mi pueblo, Luzón, se encuentra a medio camino entre Sigüenza y Molina de Aragón. Antiguamente perteneció al Ducado de Medinaceli, y de hecho es que limitamos con la provincia de Soria y estamos muy cerquita también del precioso pueblo soriano de Medinaceli. Pertenece a una de las zonas más olvidadas y despobladas de España, muy cerca de la conocida como Siberia española.

Cuando hablo de mi pueblo, soy consciente que no soy para objetiva, pues todas mis raíces familiares provienen de él. Allí he pasado todos mis veranos, infinitos fines de semana y me he divertido a lo grande junto a familia y maravillosos amigos.

Luzón, visita turística

A Luzón se llega por la carretera que va a Molina de Aragón y Teruel. Aunque para llegar a la población, es necesario  bajar la cuesta que se conoce como “la casilla” pues antiguamente en el cruce de la carretera general había una casa del caminero que cuidaba la carretera. Hace ya unos años, se derribó pues era un peligro su estado de conservación.

Según bajas la carretera, te sorprenderá el cambio de paisaje, pues enfrente está el pinar (aunque muy mermado pues sufrió un gran incendio hace años).

Se encuentra enclavado entre colinas, en el valle del río Tajuña. Si preguntas a cualquier luzonero, el Tajuña nace aquí, pero según los libros será en el vecino pueblo de Maranchón.

Lo primero que quizás te sorprenda, son unos edificios majestuosos hacia la izquierda de los que hablaré más adelante. Tendrás que coger el ramal derecho para acceder al centro del pueblo, a la vera del río y de los huertos. Llegarás así a la fuente de nueve caños, el “chorrillo” o lavadero y al río sobre el Tajuña. Hace unos años, se colocó al lateral del puente una valla en honor a los Diablos de Luzón. Y en una de las paredes del chorrillo también verás una referencia a estos personajes tan importantes y ancestrales de nuestro carnaval.

Desde allí, si sigues de frente llegarás a través de la calle Real a la Plaza, donde te encontrarás con tres de los edificios más importantes de la localidad: la iglesia de San Pedro Apóstol, el ayuntamiento (con el bar) y la asociación del pueblo.

 

Os recomiendo visitar la iglesia pues para ser un pueblo tan pequeño, tiene una iglesia de grandes dimensiones y un retablo recientemente restaurado que seguramente no os esperéis!

De la Asociación me siento especialmente orgullosa, pues mi padre fue uno de sus mayores impulsores y el primer presidente durante muchos años. Bueno, yo también fui presidenta un par de años. El edificio antiguamente era el horno público donde se horneaba el pan por las familias del pueblo, y entre muchos vecinos, se construyo el edificio que veis ahora. Ellos mismos, durante los fines de semana y vacaciones. Todo un hito y un orgullo por ser de las primeras asociaciones de la provincia.

 

En la plaza, también encontraréis el frontón donde antiguamente se jugaba la pelota a mano y donde actualmente se practica aún frontón.

Si miráis más allá de la iglesia, veréis que subiendo una cuesta y escaleras, llegaréis a una ermita, la ermita de los Escolapios. Justo a su lado están los edificios que veríais al llegar al pueblo, son las antiguas escuelas. Antiguamente existía la escuela de chicas y de chicos. Su construcción se debe a dos hijos de Luzón que quisieron dotar de una educación para los vecinos del pueblo. Durante muchos años han estado abandonadas, pero hace ya unos años se rehabilitaron para crear el Museo de las Escuelas donde podréis conocer la historia del pueblo, a los Diablos y Mascaritas así como otros enmascarados de la provincia, disfrutar de útiles de antaño así como fotos antiguas, y sin lugar a dudas, la joya de la corona es la reconstrucción de una de las clases tal y como eran.

Además, en Luzón  podréis encontrar la ermita de la Virgen de la Peña que está en la cima de un monte. Allí está la patrona de la localidad y el patrón (San Antonio de Padua). Desde allí tendréis una bonita vista tanto del pueblo como de los campos de alrededor.

Detrás de la Virgen, se encuentra el Monte Santo. Allí antiguamente se recreaba el Vía Crucis con tres cruces en alusión a las del Monte Calvario. A raíz del incendio del pinar, se crearon los Hitos del Rodenal. Una iniciativa que buscaba acercar el arte a los pueblos, para fomentar de ese modo también el turismo rural. A lo largo de esa zona, podréis encontrar diferentes esculturas más o menos abstractas.

Luzón antiguamente contaba con más ermitas, ahora sólo se conserva además de las citadas la de San Roque que se encuentra a las afueras de la localidad.

Os recomiendo pasear hasta San Roque, es un entorno muy bonito y por la ruta del Cid. Porque por estas tierras cuenta el Cantar del Mío Cid, que paso el famoso don Rodrigo. Si seguís más allá de San Roque, a vuestra izquierda podréis ver la finca del molino. Y por ese mismo camino más adelante podréis ver la Torre de los Moros, una torre de vigía de la época de la Reconquista. Cerca de allí, está el poblado celtibero de La Cava, del que por desgracia nunca nadie se ha ocupado y del que apenas nada se sabe…

Porque según cuenta la tradición, Luzón antiguamente fueron los siete lusones, un poblado celtibero que cuentan acudió a apoyar a Numancia… aunque ya llegaron tarde. Una lástima que nadie nunca haya investigado sobre si es verdad o no esta vieja historia que narraban nuestros ancestros.

Por último deciros que si sois fan de los minerales, en estas tierras podréis encontrar “torrecillas”, aragonitos. El icono del parque del Alto Tajo al que os recomiendo visitar pues es increíble.

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