Día del prematuro

Día del prematuro

Buenas noches! El viernes, me recordó Facebook que era el día del Prematuro. Un día para decir bien fuerte que los milagros existen, y que sí, claro que se puede.

En casa tenemos el gran ejemplo. Nuestro gran milagro…

Mi hija mayor (ahora tiene 7 años), fue una gran prematura… Decidió salir al mundo a las 25 semanas, lo tenía muy muy claro. Pese a cerclaje, reposo, y todo lo que trataron de hacer cuando me puse de parto, ella tenía claro que quería salir ya, no hubo quien la parará!

Ese día, fue uno de los días más tristes para mí. Por la mañana ya me notaba rara, y a mediodía cuando fui al baño y vi sangre todas mis alarmas se encendieron! Apenas ni recuerdo ni cómo me vestí ni cómo llegue al hospital… sólo quería que eso no estuviera pasando,  cerrar los ojos y despertar de la pesadilla… Concentrarme en sentir que seguían ahí, que seguían conmigo…

Cuando me vieron las ginecólogas, trataron de cortar el parto, pero las canijas no estaban por la labor. Así que hubo que hacer una cesárea de urgencia, pues era la única opción de que pudieran sobrevivir, y porque estaba en peligro que perdiera el útero (aunque eso realmente ni me importaba). Apenas recuerdo lo que pasó en el quirófano, yo creo que si me hubieran cortado sin epidural ni lo habría sentido, pues lo único que me preocupaba era que estuvieran vivas, que estuvieran bien.

Ahora que han pasado los años, que he leído más y comparado vivencias, creo que habría que cambiar y mucho el modo en que se trata en los paritorios y quirófanos. Partiendo de que nunca deberías estar sola, por tu salud mental, pero porque no es algo sólo tuyo, afecta también a tu pareja, así queremos ser iguales? Si a las consultas con tu ginecólogo vas con el padre, porque en urgencias, paritorios, incluso cesáreas no les dejan entrar? Quiero pensar que detrás de todo ello, hay razones de higiene y salud… pero pensar un poco más en cómo se siente la madre, en todos sus miedos, en cómo la puede afectar…  o incluso en la angustia que deben vivir los padres sin saber cómo va tanto su pareja como su hijo… Una mano amiga en esos momentos, haría mucho bien, os lo aseguro.

Volviendo a aquel día de agosto de 2010… sólo sé que oí lloros muy bajitos y respire, creo que hasta ese momento ni lo había hecho… ni las vi. Se las llevaron corriendo a la sala de al lado, donde las esperaban los pediatras de la UCI. No me importo, sólo quería que ellas estuvieran bien. Es increíble cómo cambian tus percepciones cuando te vuelves madre! Hasta el día siguiente, no pude verlas… Su padre sí, un segundo en la UCI donde no nos dieron mucho por su vida…

Pero lucharon, ya lo creo que lucharon, como unas jabatas.

Fueron días, semanas, meses muy muy duros. Física pero sobre todo emocionalmente. Sinceramente, creo que sólo puede entenderlo el que lo ha vivido… Esas horas de pánico, frente a la puerta de la UCI Pediátrica esperando que te dejarán entrar a verlas y te dieran el temido parte… Esas subidas y bajadas, ante el ahora bien, ahora mal… El despertarte cada 4 horas para sacarte la leche, pues aunque apenas podían darlas por su diminuto estómago, les hacía mucho bien… El tener que volver a ingresar porque la herida de la cesárea se había abierto, y había que volver a abrir y coser… Pero todo eso, daba igual… sólo importaban ellas.

Desgraciadamente, Iris, al mes y medio se marchó… luchó hasta el final, pero su cuerpecito era tan pequeño que no pudo más… Y aunque la echo de menos todos los días, su ausencia a pesar del tiempo y de lo poco que pude disfrutarla, sé que está ahí. Siempre está ahí, cuidando de su hermana… y ayudándonos a que la peque naciera sin tantos problemas ni complicaciones.

Yáiza, mi campeona, está aquí. Sin secuelas. Sin poder ni imaginar si se la ve ahora, que tan sólo peso 810 gramos. Fueron 3 meses muy duros, entre la UCI pediátrica y neonatos. Pero ahí está.

Qué por qué escribo ahora esto? Porque creo que cuando pasé todo el embarazo y nacieron, me hubiera venido genial saber que se puede, que hay pequeños milagros que lo consiguen. Y sobretodo porque me lo debo y se lo debo. Hasta ahora nunca había exteriorizado todos mis miedos ni mis demonios…

No creo que lean este post, pero por si acaso, mil gracias a los pediatras, enfermeras y auxiliares de la UCI Pediátrica del Clínico, sois unos profesionales y unas bellísimas personas. Lo siento, pero no me gusta ir por allí, aunque han pasado los años me siguen removiendo muchas cosas por dentro cuando paso cerca… Y gracias al equipo de embarazos de riesgo del Clínico, sin vosotros ni Yáiza ni Aroha serían mis grandes tesoros.

Espero que esto sirva a alguien que esté pasando por lo mismo… pero que también sirva para que cuando hablemos con personas que lo están pasando fatal, midamos más nuestras palabras…

 

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