Conociendo Valladolid en femenino

Conociendo Valladolid en femenino

Hace unos días tuve el grandísimo placer de disfrutar junto a «mi mayor» conociendo Valladolid en femenino.

Una ruta guiada de la mano de la genial Vanesa Calzada (La Fontanería Crea) y promovida por el Centro Municipal de la Igualdad de Valladolid.

Todo un acierto!

Ya era un acierto total, por pasar unas horas solas madre e hija (¡que importante es dedicar su propio tiempo a cada hijo!), y pensar que sería Vanesa nuestro guía ya prometía.

La ruta empezó en la Plaza de Tenerías. Un lugar donde existían unas instalaciones enclavadas a la orilla del río en las que, a través de un complejo y laborioso proceso artesanal, las pieles de diferentes animales eran reconvertidas por los curtidores en cuero apto para numerosas aplicaciones… ¿Lo sabías? ¡Yo ni idea!

Desde ahí si bajais al río, vereis restos de un antiguo lavadero… Donde mujeres trabajaban como lavanderas hasta mediados del siglo pasado. Un oficio antiguo y que recaía en mujeres por poco dinero. Un oficio del que poco o nada se sabe…

Desde allí nos encaminamos a la Casa Mantilla. Un edificio que en su día fue toda una revolución por sus novedades arquitectónicas.

Pero si indagamos más en el pasado de esa esquina, descubrimos que allí se encontraba la Mancebía municipal, fuera de las murallas de la ciudad.

En aquella época, podían ejercer a partir de 12 años y sólo si eran huérfanas o hijas de madres solteras.

Lo que me sorprendió fue descubrir de donde viene lo de «ramera». Cuando ejercían fuera de la Mancebía debían colocar una rama encima de la puerta para avisar… Lo que se aprende!

Siguiendo hacia la Casa de Cervantes, por encima de la Esgueva, único río con nombre femenino…

En la Casa de Cervantes, descubrimos en su jardín la fachada del antiguo Hospital que anteriormente se encontraba donde la Casa Mantilla.

Allí, en un ambiente mucho más calmado, Vanesa nos habla de mujeres artistas de Valladolid. Grandes artistas a las que por desgracia ni te suenan…

Una parada cargada de recuerdos, de compartir recuerdos de los allí presentes… retazos de esa historia que por desgracia no se valora.

Y para acabar… Plaza España. Donde antiguamente había un mercado muy similar al del Campillo y donde tantas mujeres realizaron trabajos vendiendo como otras tantas comprando…

Porque no hay que olvidar. La historia la formamos todos, hombres y mujeres. Y deberíamos recordar a todos!

Gracias Vanesa, para otra, cuenta con nosotras! Nos encantó!!!

Deja una respuesta