Mi bestia particular

Mi bestia particular

Buenas noches! Como muchos sabéis soy migrañosa. Cada día que pasa, me siento más cansada y harta de los prejuicios sociales que hay hacia personas que sufren lo mismo que yo. Por eso, hoy os quiero contar un poco mi historia y lo que supone vivir con migraña. Sólo con que uno de vosotros, se ponga en la piel de quien lo padecemos, será una victoria!

En mi caso, llevo casi la mitad de mi vida sufriendo migrañas. Empecé en 8° de EGB. Recuerdo ese año, como una verdadera pesadilla… estudiando con dolor, sintiendo la impotencia de que te dijeran «tranquila, es un dolor de cabeza. Tómate un gelocatil y ya verás». Ya veré qué?

Desde octavo hasta COU, se fueron sucediendo pastillas y más pastillas… para mí dolor de cabeza. Porque mi médica de cabecera, hasta que no la lleve un informe de urgencias (donde me llevaron mis padres desesperados por verme estudiando llorando), no sé digno a mandarme al neurólogo!

Lo primero que hace el neurólogo, es descartar que no haya malformaciones o algo en el cerebro. Así que escáner y alguna prueba más… mientras va pasando el tiempo, y mi tolerancia a los analgésicos es impresionante! Tanto que una vez un neurólogo me echo la bronca, por ser demasiado joven para tomar pastillas tan potentes… perdona???

Los años de universidad no fueron tampoco fáciles, os aseguro que estudiar con un dolor constante no ayuda nada… Pero el dolor no es lo peor. La migraña no es simplemente dolor. Es un cúmulo de cosas. La mayoría de las personas además sufren fotofobia, los ruidos se intensifican y los olores también pueden provocar el dolor o que éste aumente… de ahí la imagen de que una persona con dolor de cabeza, donde mejor está es en una habitación a oscuras y sin ruidos… Algo que te termina recluyendo y aislando poco a poco, del mundo y de la gente que te rodea.

Ser adolescente o joven, odiando los ruidos y luces, os lo podéis imaginar? Nada de discotecas o sitios de ese estilo, pues podría despertarse la bestia y convertirse en un infierno para uno…

Pero fui cumpliendo años, y la bestia no se fue, al contrario, siempre ha estado ahí agazapada durante todos estos años. En mi caso y el de más mujeres con migrañas, el pensar en embarazo, es pensar en sí podré soportarlo… porque por mucho que haya a gente que durante el embarazo, la migraña desaparezca, no tiene por qué. Os aseguro por experiencia propia, que no, no desapareció, sino que hizo que fuera un infierno muchos días por no poder tomar nada más allá de un triste paracetamol, algo que para un migrañoso es igual que si tomará un caramelo. De hecho, cuando le comenté a mi neurólogo que quería ser madre, me dijo que en ese caso adiós cualquier tratamiento preventivo que no fuera como mucho el magnesio y adiós del todo a cualquier triptán (pastilla específica para el dolor) pues son abortivos…

Así que, durante los embarazos mi querida bestia estuvo ahí de manera totalmente descontrolada… Un dolor que también hizo que sopesará bastante la posibilidad de ser bimadre, no sólo por enfrentar el dolor durante el embarazo, sino por el miedo a no poder cuidarlas… Os aseguro que lo más duro y triste, es ver cómo tu hija mayor te masajea la frente y te da besos para que se te quite el dolor, mientras tú estás tirada en la cama… ahí la bestia gana del todo. Gana porque te derrota por el dolor, pero sobretodo, gana porque te roba la vida…

Y es que así es la migraña. Un dolor de cabeza totalmente incapacitante, no sólo por el dolor como os contaba, sino porque en mi caso se entumecen brazos y piernas, siento que mi cerebro va hiper lento, me vuelvo apática total, cualquier ruido, luz u olor hacen que el dolor se incremente…

Por eso, por favor, si alguien os dice que tiene migraña, no penséis «ah, te duele la cabeza». No. No es así. Un dolor de cabeza se va con un paracetamol o ibuprofeno, una migraña fuerte puede durar días incluso persistir durante meses, y sólo encontrar alivio si te meten la medicación por vía…

Un migrañoso no es tampoco alguien que no haya probado nada y queje porque sí. No. Creo que todos los que padecemos esta enfermedad, hemos probado casi de todo! En mi caso: masajes, acupuntura, reflexología, hierbas, dieta, fui incluso a un sitio de los que te imponen la mano… me hice también el daith (un piercing) y os aseguro que odio los piercings, pero todo porque el dolor remitiera! Sólo me quedaría por probar ir a algún ritual tribal o vudú a ver si así funciona… y aunque os sorprenda, no es algo que descarte 100% cuando estoy en una de las crisis!

Así que, por favor, no juzguéis una migraña porque os aseguro que es una condena perpetua en vida… ojalá el botox funcione!

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