3 de diciembre

3 de diciembre

Buenos días! Hoy en nuestro calendario de Adviento virtual, toca… un cuento navideño, que para eso es lunes.

La brújula de Santa Claus

“Esta historia comienza un 24 de diciembre en el Polo Norte.

Los elfos empaquetaban los últimos regalos. Papá Noel estaba subido en el trineo tirado por sus seis renos y Rodolfo, el reno de la nariz roja.

Cuando comprobó que todo estaba listo cogió las riendas del trineo y les dijo a los renos: ¡Levantad el vuelo, esta noche llevaremos regalos e ilusión a todas las casas del mundo!

Se cruzaron con estrellas fugaces, auroras boreales…

Cuando iba a comprobar la brújula se dio cuenta de que estaba estropeada.

¡No puede ser era la única brújula que me quedaba!

Rodolfo se acercó a Papá Noel y le dijo: Tranquilo, llegaremos bien, con mi nariz roja se podrá ver en la oscuridad.

Y siguieron su camino. A Rodolfo le costaba situarse en medio del cielo. Pero su ilusión esa noche era tan grande que dirigió el trineo perfectamente.

Empezaron en una casa muy pequeña y con muchos niños, entró por la chimenea y miró alrededor. El salón era frío y casi no tenían muebles, pero en un rincón había un pequeño árbol, casi sin adornos.

Papá Noel dio una palmada y dijo:

¡Ha quedado un salón perfecto!

Ahora tenía muebles preciosos y un gran árbol con adornos y bombillas.

Dejó los regalos en el árbol y salió sin hacer ruido y continuó repartiendo por todas las casas de la ciudad. Entró por chimeneas grandes, pequeñas, altas, bajas…

¡Uf! ¡Qué noche! – dijo Papá Noel. Estoy cansadísimo pero aún así he dado los regalos a los niños.

Miró a sus renos y les dio las gracias.

Rodolfo guíanos de vuelta a casa, dijo Papá Noel.

Llegaron muy rápido.

En la puerta le estaban esperando todos con un pequeño regalo, lo abrió y se rió.

¡Ja, ja, ja! Gracias por esta brújula tan bonita, pero tengo la mejor: ¡Rodolfo! Le llamó con gran voz, el reno se acercó y le dio con el hocico en la barriga. Los dos sabían que esa noche les haría amigos inseparables”.

Deja un comentario