Friburgo “la ciudad más divertida para los peques”

Buenas noches! Hoy os queremos hablar de la considerada capital de la Selva Negra, Friburgo de Brisgovia.

Friburgo es ese tipo de ciudades amables que te invitan a pasear sin rumbo fijo. Sus calles adoquinadas y su ambiente relajado hacen que tengas el deseo de quedarte.

Desde luego nuestras peques no querían irse de ninguna de las maneras. Ya descubriréis el por qué…

Las principales atracciones son su magnífica Münster (catedral) situada en la animada Münsterplatz. De estilo gótico construida a mitad del s.XIV, destaca por el color rojizo de sus paredes y su estilizado campanario de 116 metros, está considerada como la torre más bella del Cristianismo. Además, las numerosas agujas y gárgolas que decoran los muros hacen que uno se sienta como si estuviera en plena Edad Media… sensación que no se abandona mientras se pasea por todo el casco antiguo.

La Münsterplatz está repleta de edificios con bonitas fachadas y animadas terrazas. Nosotros disfrutamos de unas ricas salchichas alemanas que vendían en los puestos que acompañan al mercado que allí se celebra durante la semana.

Tras superar un puente sobre el río Dreisam, tomamos Kaiser Joseph Strasse para llegar, a los pocos minutos, hasta la Martinstor, una preciosa torre medieval que hace las veces de puerta de entrada a la Ciudad Vieja de Friburgo. Martinstor es una de las tres puertas que han resistido el paso del tiempo y que formaban la entrada a la ciudad.

Nos desviamos por Rathausgasse para llegar hasta la Plaza del Ayuntamiento donde se encuentran, no uno si no, hasta dos ayuntamientos: el nuevo y el viejo. El Ayuntamiento Nuevo se trata de un edificio de finales del siglo XIX que surge de la reforma de una antigua construcción renacentista que había hecho las funciones de claustro de la Universidad. La verdad es que el edificio, de dos pisos, y soportalado en su parte central, es bien bonito. En el primer piso se dispone un precioso balcón a modo, casi, de galería. Coronando el ala central del edificio se encuentra un reloj y una torre donde cada día, a las 12 del mediodía, suena un carrillón. El Ayuntamiento Nuevo, que hace esquina, dispone también de una preciosa ventana esquinera, en forme de tribuna, que nos remite a su origen renacentista.

Justo al lado del Nuevo, encontramos el Ayuntamiento Viejo, pintado de vivo color rojo y que corresponde a la unión, a mediados del siglo XVI, de varios edificios más antiguos. Un puente sobre un arco, unen el Nuevo con el Viejo Ayuntamiento, que por cierto, actualmente hace las funciones de Oficina de Turismo.

En la misma plaza encontramos la mole de la iglesia de San Martín que surge tras la Segunda Guerra Mundial, cuando buena parte de la iglesia franciscana del siglo XII queda destruida.

Pero lo que siempre recordaremos fueron los pequeños canales de agua (Freiburg Bächle) … como se lo paso la mayor jugando con el barquito de madera que la compramos en un puesto artesanal.

Los canales recorren gran parte del casco histórico de Friburgo y se han convertido en uno de los principales atractivos de la ciudad.
En principio estaban pensados como canales de irrigación para llevar el agua a la zona de siembra y pasto, aunque actualmente su utilidad se reduce a la estética y a refrescar la ciudad en las calurosas tardes de verano.


Hay una leyenda urbana que dice que quien meta el pie por accidente en alguno de estos canales, tiene asegurado el regreso a esta bella ciudad, nosotros “accidentalmente” mojamos nuestros pies… no nos importaría volver!

FRIBURGO:

  • Está en Alemania, Capital de la Selva Negra.
  • Idioma: Alemán.
  • Moneda: Euro.
  • Web de Friburgo.

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